
Desde pequeño estuve decidido a dedicarme a la arquitectura, siempre observando mi alrededor.
Me enamoró la luz y el espacio, pero más lo que hay detrás de ellos.
Me enamoró la poesía y la fotografía, porque siento que sólo con estas herramientas logro acercarme a descubrir la esencia de un espacio y por consiguiente la esencia humana.
Contemplando la arquitectura desde el vacío que alberga la propia volumetría, como lo harías al conocer a una persona, paralelismo que considero es la clave para hacer arquitectura.